miércoles, 23 de septiembre de 2015

Diario de una mujer perversa y muy guarra

Se ha terminado con mucha facilidad y fugacidad. En aquellos tiempos los cuales eran de gran notoriedad y de gran actividad sexual, en donde fuera, en cualquier lugar de la casa, sobre cualquier objeto e incluso ideábamos y planeábamos nuevas formas y nuevas maneras de poder satisfacernos, esto se ha terminado, todo se ha ido como agua entre las manos, no me ha quedado más que el dulce recuerdo o incluso el deseo de sentir de nuevo, la pornografía dura ha sido un gran causante.

Mi marido con lo cual lo hicimos en distintas posiciones, distintas maneras, gimiendo, acariciándonos, fantaseando entre nosotros y que a veces incluso viendo videos de pornografía juntos para idear nuevas maneras y poder alcanzar niveles de placer que nosotros no creíamos que fueran posibles, pero lo encontrado mucho viendo más pornografía, pornografía distinto tipo, en todos lugares en todos los aparatos y en cualquier lugar de la casa, incluso ya ni me besa ya ni me toca porque su vida se ha convertido en algo muy grande, se ha convertido en una pasión desenfrenada que se ha vuelto enfermiza, tanto sexo XXX y tanto deseo sexual que tiene metido pero que no ha podido solucionar y que no quiere manifestarlo conmigo solo con su pornografía dura.


No me molesta en cuanto lo haga conmigo, se satisf
aga conmigo y sus ganas se desvanezcan, cuando me haga suya una y otra vez, cuando sus manos me acarician y sus piernas puedan entrelazarse entre las mías, eso no me molesta pero cada vez se ha vuelto peor esto es más que una sola distracción o ideas nuevas, se ha convertido más en lo que realmente lo satisface, por tanto lo he dejado no quiero más eso, ya se acabó ha sido meses muy duros y no he tenido nada de actividad sexual y la deseo tanto como mi marido desea tanto seguir viendo su pornografía dura, fantasear con pornografía lo ha dejado embrutecido y empobrecido, ya ni siquiera se mueve ya ni siquiera sale a buscarme para tener sexo. Yo imagino toda las fantasías que pasa por su cabeza, quiero hacerlo de una forma, hacerlo en varios lugares, hacerlo en diferentes posiciones, diferentes sabores, pero ya no quiere hacerlo y yo tengo tantas ganas que incluso mis piernas se juntan y se acarician entre ellas porque se mueren de las ganas de un buen sexo.


Me toca partir, aún tengo tiempo de irme, de hecho ya me he ido, pero hoy no quiero pensar tanto en la situación que ha ocurrido, hoy lo que quiero hacer es simplemente sentarme en la barra de aquel bar donde suelo pasar todos los días para ir al trabajo, sentarme tomar una copa y ver qué sucede y en qué momento, ya que por dentro siento muchas cosas e incluso una confusión muy grande, mis deseos sexuales no se han ido más aún debido a las razones por las que me estoy separando con mi marido y su pornografía dura. Así que veré qué pasa hoy…




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